Tempestad

william_hamilton_prospero_and_ariel
William Hamilton, Prospero

Versos que vienen entre
Estar despierto y el sueño
Un enamorado con la cría,
De sus abuelos
Uno de ellos
Amaba y abandonaba
Sus amores, Elena entre ellas
Tuvo más de once hijos
Por Nueva York y Puerto Rico
Después se desapareció,
no lo he conocido.

Mi otro abuelo, le rompió el corazón
A su esposa, mi progenitora,
También a su hijo, mi padre
Al ver a su padre
El día de su cumpleaños,
Ser le infiel a la madre,
Con la condena Americana
De pelo rubio
Y sus ojos azules.
Su nieto ingrato,
Sigue en sus pasos,
Relacionándose,
Con una Americana,
Peli roja de ojos azules.

Llegue temprano a la barra
La alarma me levanta a las una.
Al subir los escalones
Fui recibido;
Por su solemne sonrisa
Y ella se fue temprano
Bajo los escalones
Antes de oírme declamar
Mis poemas de odio y amor.
Siempre hay otro individuo,
En sus vidas,
Aun nos enamoramos.

Anoche llego el día,
En el cual los solitarios
Deciden reunirse con sus ex
Parejas, la vida es tan corta
Nos invertimos en una sola persona,
Sin saber el sentimiento
Y el conocimiento que nos perdemos,
Cada cual más complejo
Que el mismo mundo
Que le dio el fuego.
Nuestra belleza anciana del cielo
Siendo inversionalmente proporcional,
A nuestra maldad, como especie humana.
Como raza, te amaría tan fielmente,
Directamente proporcional,
A como me rehúsa el colonialismo militar,
Derrocaría a todas las ilusiones,
En golpes de estados y revoluciones,
Todo por complacerte a ti.
Veras, este amor se mide en acciones.

En la playa están los pulmones
Apoderados de ese aire de sal cargado
Vivimos por la gracia del sol.

En el restaurant, nos convertimos,
En compañeros, en una cena Christica
En la luna llena, vemos nuestro reflejo,

Entonces se desprecia,
Solo miran al alto, al fuerte, al blanco
Desprecian y te niegan
Por la tez de tu piel, negro malvado.

Pero el espíritu libre de Ariel,
Contemplativo, bueno e imaginativo
Se encarna en este ser, además
Hay una cosa que este cuerpo de negro
Me ha dado para llenar a tu ser,
Pero gracias a la iglesia católica
Y la derogación de lo indígena
Ya se ha desmitificado
“El ahogado más bello del mundo”

Mi vida me tiene a las pelirojas
Pero, ¿atarme, para qué?

Por esta razón respondí,
“No amo a ninguna”,
En el día de San Valentín
“Las amo a todas”,
Mi profesora les dice,
“Este no conoce el amor muy bien”

Y hasta que llegue la hora,
Donde amare a una sola mujer,
No creo que voy a poder creer,
En un concepto tan triste como es,
El amor de dos, cuatro o dieciséis,
¿Sera una consagración venerable?
El amor de dos cientos cincuenta y seis
Minutos, con equilibro.
Entre las ilusiones y el respeto.

Escrito por: Alan Valle Monagas

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