Discurso de Chief Seattle (1872)

El presidente en Washington manda la palabra que desea comprar nuestra tierra.

¿Cómo puedes comprar o vender el cielo, la tierra? La idea es extraña para nosotros. Cada parte de esta tierra es sagrada para nuestro pueblo. Cada brillante acícula de palma, cada orilla arenosa, cada campo, la neblina de los bosques oscuros. Todos son sagrados en la memoria y experiencia de mi pueblo.

Somos parte de la tierra, y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas, el oso, el venado, el gran águila, estos son nuestros hermanos. Cada reflexión fantasmal en las aguas claras del lago cuenta de eventos, memorias y de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos. Ellos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si nosotros le vendemos nuestra tierra, recuerda, el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que soporta.

El viento, que le dio el primer aliento a mi abuelo, también recibe su último suspiro. Esto sabemos, la tierra no le pertenece al hombre, el hombre le pertenece a la tierra, todas las cosas están conectadas, como la sangre que nos une a todos. El hombre no tejió la red de la vida, es meramente un hilo en ella. Lo que le haga a la red, se hace a sí mismo.

Tu destino es un misterio para nosotros, ¿Qué pasara cuando todos los búfalo son masacrados? ¿Qué pasara cuando las esquinas secretas de los bosques estarán dominados por el olor de muchos hombres? Y la vista de lomas preciosas es bloqueada por alambres hablantes. El final de la vida y el comienzo de la sobrevivencia. Cuando el último hombre rojo ha desaparecido, con su tierra, y sus memorias; son solo la sombra de una nube moviéndose por la pradera, ¿Aun quedaran estas orillas y bosques? ¿Aun permanecerá un espíritu de mi pueblo?

Amamos a esta tierra como un recién-nacido ama a los latidos del corazón de su madre. Así que si te vendemos nuestra tierra, ámala como nosotros la hemos amado. Cuídala como nosotros la hemos cuidado. Aguanta en tu mente la memoria del terreno como fue, cuando la recibiste. Preserva la tierra para todos los niños y ámala como Dios nos ama a todos.

Una cosa que sabemos, solamente hay un Dios, ningún hombre, sea blanco o rojo, estará apartado, somos hermanos al fin y al cabo.

Adapted by: Ted Perry
Read by: Joseph Campbell
Translated by: Alan Valle

Existe una controversia con este discurso atribuido a Chief Seattle. En realidad, esto es una traducción de una adaptación de una traducción.

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